Hiper e hipoactividad en los reptiles en cautiverio

El estudio del comportamiento de los reptiles en cautiverio ha sido descuidado si se compara con todos los datos que se tienen del de los mamíferos. Una de las causas de esta falta de interés es la falsa creencia de que los reptiles se adaptan fácilmente a la vida en cautiverio y, por lo tanto, no presentan alteraciones en su comportamiento normal.

Muchas de las conductas que aparecen influenciadas por el ambiente artificial pueden ser riesgosas para el animal, que puede causarse daño, pero lamentablemente no son reconocidas por los propietarios. Entre las conductas alteradas encontramos la hiperactividad y la hipoactividad.

Hiperactividad en los reptiles en cautiverio

Algunos reptiles se muestran muy activos en sus terrarios, más de lo necesario para un ambiente reducido. A veces se trata simplemente de repetidos intentos por escapar, lo que resulta frustrante tanto para el animal como para su dueño o cuidador.

Varios años de observación han demostrado que los reptiles “hiperactivos” no tienen un trastorno de su personalidad, sino una falta de adaptación al medio reducido en el que viven. En efecto, los que muestran este tipo de comportamiento son en general los reptiles que en su medio natural caminan grandes distancias en busca de su alimento, como los varanos y algunas tortugas. Ellos no parecen darse cuenta de que no necesitan seguir haciéndolo en su cómodo terrario.

Además de alimentarse de carroña, estos animales son también cazadores y recolectores; en el caso de los lagartos carnívoros la búsqueda de una presa viva es una actividad natural. La forma de encauzar este comportamiento en cautiverio es proveerles de un ambiente grande o con muchos sitios donde ocultar el alimento, así deberán caminar, trepar o nadar para conseguirlo y, una vez que lo hicieron, suelen quedarse tranquilos hasta después de la digestión. Este método sirve para disminuir o eliminar completamente la hiperactividad en el terrario.

Hipoactividad en los reptiles en cautiverio

Como los reptiles presentan normalmente largos períodos de inactividad, es realmente difícil darse cuenta si este comportamiento pasa a ser anormal. Sin embargo el sedentarismo exagerado suele estar acompañado de anorexia (falta de apetito).

En general esto ocurre en ambientes demasiado pequeños o que no tienen ningún tipo de decoración (ya sea plantas, cuevas, rampas, etc.) que lo haga más entretenido y estimulante. Incluso puede pasar en terrarios en que la temperatura, luz, humedad y ventilación sean las correctas.

En estos casos la solución es, obviamente, mejorar las condiciones del ambiente. Es necesario también ofrecer algún alimento que sea preferido para estimular primero el apetito y, luego, el interés por el medio renovado. Este tipo de comportamiento es más común en especies que hibernan o que son naturalmente pacíficas, en las cuales la energía parece ir hacia dentro en vez de afuera, como en los casos de agresividad.

Animales con dificultades en adaptarse a un medio artificial

Hay varias razones por las que los reptiles tienen más dificultades que las aves y mamíferos en adaptarse a un medio artificial.

En primer lugar, en estos animales no existe la crianza y educación por parte de los padres. Todos sus conocimientos son innatos, ya que están solos desde que salen del huevo. Aún así ellos saben donde buscar comida, como trepar o hacia donde ir en el caso de las tortugas marinas que nadan cientos de kilómetros siguiendo la misma ruta de sus ancestros.

Esto hace que su capacidad de aprendizaje social sea casi nula y se encuentren perdidos en un medio que no es su hábitat natural. Se ha demostrado que los hijos de reptiles cautivos mantienen sus conductas naturales sin modificación alguna, aún después de varias generaciones, si se los devuelve al nacer a su medio ambiente salvaje.

En segundo lugar, son animales más primitivos, muy adaptados al medio donde evolucionaron, del cual dependen para alimentarse, para mantener su temperatura corporal y donde sus conductas ancestrales encajan perfectamente. Al quitarlos de allí los enfrentamos a algo para lo que no están preparados, y esto siempre resulta estresante.

Por último, su sistema nervioso es más simple que el de las aves y mamíferos, lo que los hace menos versátiles para adaptarse a un ambiente nuevo; los juguetes que sirven de consuelo y distracción a otros animales, parecen no interesar en lo más mínimo a los reptiles. Ellos no saben modificar el ambiente para estar más cómodos ni pueden encontrar en sus amos el “consuelo” que necesitan.

La conclusión de todo esto es que si quieres tener un reptil en buenas condiciones debes tomarte el trabajo de investigar todo lo que puedas acerca de su ambiente natural y tratar de imitarlo lo mejor posible en su terrario. Todos los reptiles se benefician si en algún momento pueden pasar algún tiempo en el exterior, cuando la temperatura sea apropiada.

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Doctora especialista en mascotas, sobre todo en animales exóticos.

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