Higiene de los gatos

Habrás observado que tu gato pasa buena parte del día aseándose con su áspera lengua. Se lame todo el cuerpo, incluyendo manos y patas y es muy gracioso verle lavarse la cara. Esta costumbre es «útil» en los casos en que haya que administrar una medicación en forma de pasta (como el laxante para felinos), pues puedes poner un poco en su mano, ensuciándola, y él rápidamente la lamerá para lavarse (si pones una cantidad muy grande sacudirá la mano para quitársela). Este es un hábito innato de los gatos; lo hacen incluso los felinos salvajes y los vagabundos, gatos que nunca han tenido contacto cercano con personas o un hogar.

La higiene de los gatos es muy importante; es más, un gato que no se asea es sospechoso de padecer alguna enfermedad y debería ser llevado a consulta con su veterinario si el problema persiste.

Otro hábito de higiene muy fuerte es el uso de la bandeja sanitaria. Hay gatos que son muy exigentes y la usan sólo si está limpia, si no escogen otro sitio, como la bañera, para orinar. Por suerte, este es un comportamiento extremo de unos pocos gatos, pero casi todos necesitan que se limpie la bandeja todos los días. Para mantener la higiene de los gatos basta con retirar sólo la porción sucia del material absorbente con una pala. Una o dos veces por semana, según la cantidad de gatos que la usen, se debe cambiar totalmente el material de la bandeja. Como regla general, debes evitar que haya olor desagradable en el ambiente.

Aseo de los gatos: el mantenimiento del pelaje

Una buena manera de controlar que no haya problemas en el pelo, la piel, los ojos y los oídos es acostumbrar a tu gato a recibir un cepillado periódico, por lo menos una vez por semana. Mientras le pasas la carda o el cepillo, además de mantener la higiene del gato, puedes revisar si tiene alguna herida, bulto, parásitos externos, las uñas demasiado largas o alguna zona dolorida. En los animales ancianos muchas veces los primeros signos de artrosis de columna son la resistencia al cepillado en la zona dolorida.

En la época de muda se recomienda un cepillado diario para eliminar todos los pelos muertos que quedan enredados en el pelaje y para evitar que caigan en los muebles de la casa.

Para una correcta higiene de los gatos de pelo largo el cepillado es una necesidad a la que hay que acostumbrarlo desde pequeño. Para ello comienza con sesiones cortas, como si jugaras y nunca dejes que le duela, pues no te dejará volver a intentar. Si no lo haces se le formarán nudos que son casi imposibles de deshacer y tendrás que recortarlos con tijeras. También es conveniente recortar los pelos de alrededor del ano para evitar que se le adhieran heces o piedritas de la bandeja sanitaria.

Si tienes un gato de exposición también debes habituarlo a los baños frecuentes. Báñalo en un lugar con calefacción si hace falta para que no tome frío. Comienza por mojarlo completamente, evitando los ojos y oídos, con mucha delicadeza para que no se asuste.

En la higiene de los gatos también es importante usar un champú especial para gatos; no uses uno para personas pues el pH es diferente y además se puede intoxicar al lamerse después del baño. Frota bien todo el cuerpo, sobre todo en la cola, las patas y el vientre. Después lo enjuagas con un duchador y repites el procedimiento si fuera necesario. Tras aclarar cuidadosamente al gato lo envuelves con una toalla y lo frotas para eliminar el exceso de agua. Sécale los oídos (solo el exterior) con un trozo de algodón. Puedes intentar secarlo con el secador de aire caliente, pero muchos gatos no lo toleran.

Higiene del gato: ojos, oídos y uñas

Loa ojos no necesitan que los limpies pues no deben tener ninguna secreción, salvo en los gatos persas, de cara muy aplanada. En este caso puedes usar productos que te haya recomendado el veterinario para su cuidado, ya que el constante lagrimeo tiñe los pelos de un color pardo rojizo.

Los oídos solo se limpian superficialmente con algodón, no con cotonetes, si tienen cerumen amarillo. También es una parte importante de la higiene de los gatos. Si observas secreciones con olor fuerte o un color muy oscuro, si notas que el gato quiere rascarse, sacude mucho la cabeza o la inclina hacia un costado, llévale a ver a su veterinario pues podría tener una infección en los oídos.

Por último, controla si sus uñas están largas. Los gatos con acceso a un rascador o a un jardín suelen recortar sus uñas de forma natural, pero a un gato en un apartamento hay que recortarle las uñas cada tres o cuatro semanas con un alicate apropiado.

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