Hemograma en perros

El hemograma es un examen complementario sencillo y económico que resulta muy útil a la hora de diagnosticar enfermedades o evaluar tratamientos en todas las especies de animales domésticos. Este artículo te ayudará a comprender los resultados de este análisis de sangre.

Cuando un animal de cualquier especie está enfermo y lo llevas a consulta, el veterinario lo revisa para intentar determinar cuál es el origen del problema. Muchas veces será suficiente con el examen físico y las preguntas que te haga, pero otras él te pedirá hacer algunos estudios complementarios, entre los cuales se encuentra el hemograma.

Este análisis de sangre brinda datos valiosos sobre el estado de salud de tu mascota. A veces será la respuesta para hacer el diagnóstico certero y otras indicará que en esa área está todo normal y deberán seguir buscando. El hemograma en perros también es una herramienta valiosa para la medicina preventiva, sobre todo en animales de edad avanzada, pues se pueden detectar problemas en su fase temprana e iniciar un tratamiento.

La sangre está compuesta por millones de células que “navegan” por los vasos sanguíneos flotando en un medio líquido llamado plasma. Los componentes sólidos son los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas, mientras que en el plasma se encuentran infinidad de electrolitos, minerales, factores de la coagulación, proteínas, nutrientes, etc. Veremos a continuación una breve descripción de los elementos sólidos de la sangre para que puedas comprender los resultados de un hemograma. Hay leves variaciones en los valores normales entre un laboratorio y otro, de modo que en el informe se incluye el valor de referencia para cada uno.

Valores del hemograma en perros

Glóbulos rojos

Son los encargados de llevar oxígeno a todas las células del cuerpo, usando para ello la hemoglobina. Cada uno tiene una vida media de 120 días, de modo que la médula ósea está encargada de fabricarlos y reponerlos constantemente. La cantidad de glóbulos rojos se mide rápidamente mediante el hematocrito y con más exactitud, con el recuento de glóbulos. También se mide la hemoglobina para conocer su concentración.

  • Glóbulos rojos bajos. Si hay menos glóbulos rojos de lo normal, significa que el animal está anémico. Los signos clínicos en casos severos son palidez de las mucosas, falta de apetito y cansancio, ya que los tejidos no tienen suficiente oxígeno para funcionar. Una anemia puede ser regenerativa, en la cual la médula ósea libera gran cantidad de glóbulos rojos inmaduros (reticulocitos) a la circulación para intentar suplir la falta de oxígeno, o arregenerativa, en la que la médula ósea no tiene capacidad para reestablecer el número normal de glóbulos rojos. La primera se produce por pérdida de glóbulos rojos, como en una hemorragia o algunas enfermedades infecciosas de la sangre; la segunda se da por falta de producción, como en la insuficiencia renal y otras enfermedades carenciales.
  • Glóbulos rojos altos. En algunos casos en el hemograma en perros el número es mayor a lo normal. Esto suele darse por deshidratación (en realidad no hay más células, sino menos plasma), pero también se ve en algunas enfermedades pulmonares, en tumores de la médula ósea o en zonas de gran altitud donde hay poco oxígeno en el aire. Ante cualquier falta de oxígeno en los tejidos, el cuerpo responde produciendo más glóbulos rojos.

Glóbulos blancos

También se los llama leucocitos y son las células encargadas de la defensa del organismo. Hay distintos tipos y cada uno tiene funciones diferentes en la lucha contra los microorganismos. El recuento de glóbulos blancos en el hemograma en perros se hace en grupo y luego cada tipo por separado. Casi todos ellos se forman en la médula ósea.

Cuando hay leucocitos altos, casi siempre se debe a una infección, pero también se elevan en casos de mucho estrés o en algunas leucemias. Si el recuento da leucocitos bajos, significa que el animal está muy debilitado o que padece alguna enfermedad inmunosupresora, generalmente virales.


Los distintos glóbulos blancos presentes en el hemograma en perros son:

  • Neutrófilos: son los que se encuentran en mayor número y los encargados de destruir a las bacterias. Son la primera línea de defensa del organismo. Cuando hay infecciones bacterianas su número aumenta rápidamente (neutrofilia), tanto en sus formas maduras (segmentados) como inmaduras (en banda). Por el contrario, muchos virus hacen disminuir la cantidad de neutrófilos circulantes (neutropenia). 
  • Eosinófilos: se encuentran normalmente en un número mucho menor. Tienen la función de engullir partículas extrañas, y su número aumenta (eosinofilia) en caso de infecciones parasitarias o en las alergias. Ellos son los “culpables” de reconocer como extrañas y atacar a partículas inofensivas y provocar reacciones alérgicas de distintos tipos. Su número puede disminuir (eosinopenia) en el hemograma en perros en casos de estrés prolongado. 
  • Basófilos: su función no es bien conocida y es raro encontrarlos en los recuentos, por lo cual su número suele ser 0. 
  • Linfocitos: estas son células muy importantes en la defensa contra enfermedades infecciosas. Los linfocitos B son los encargados de formar y liberar anticuerpos específicos contra diversos microorganismos, incluso los virus. Los linfocitos T pueden “dirigir” el combate activando y ayudando a otras células a luchar contra enfermedades. Se fabrican en los ganglios linfáticos, el bazo y otros tejidos linfoides.

    El número de linfocitos en el hemograma en perros no suele estar aumentado, pero se puede dar en caso de enfermedades muy prolongadas o en la leucemia. Sí pueden estar disminuidos (linfopenia) al principio de enfermedades virales o como resultado del uso excesivo de corticoides. 
  • Monocitos: su recuento es bastante bajo y estable. Tienen la función de engullir microorganismos y también liberan diversas proteínas que participan en la inflamación. Su número prácticamente no varía, salvo en casos de leucemias que involucren este tipo celular. 
  • Plaquetas: son los “ladrillos” necesarios para coagular la sangre, junto con otros factores fundamentales en este proceso. Su número en el hemograma en perros da una idea de la capacidad del organismo para formar coágulos; si están las plaquetas bajas hay riesgo de sangrado, pero si están las plaquetas altas, pueden formarse trombos.

En todos los tipos de células es importante evaluar también la forma y el tamaño, pues estos se modifican en algunos tipos de leucemia o de anemias infecciosas.

El hemograma en perros es un examen sencillo y económico que aporta información muy valiosa, que unida a un examen físico y una buena anamnesis, puede ser suficiente para llegar a un diagnóstico preciso e iniciar el tratamiento para recobrar la salud de tu mascota.

 

Para comprender el resto de valores que se pueden ver en una analítica, lee nuestro artículo sobre bioquímica, donde se analiza la urea, la creatinina y la glucosa entre otros parámetros.

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