Relación positiva entre el bozal y tu perro

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Pueden existir varios motivos por los que tengamos que usar bozal, algunos de obligado cumplimiento, por la normativa existente y otros porque a pesar de que nuestro perro pertenezca a razas o características de perros potencialmente peligrosos, regulados en la Ley 50/1999 de 23 de diciembre. Pero por su actitud agresiva, defensiva o educativa, requiere que hagamos uso del bozal en determinadas situaciones, tales como visitas a casa, encuentros con otros perros, etc. Pero existe otro motivo que tenemos que tener en cuenta y que siempre pasa desapercibido, cuando nos marchamos de casa y dejamos el perro solo y aprovecha para hacer destrozos, romper cosas o morder muebles.

Por tanto que asociemos el uso del bozal a nuestro perro, nunca esta demás, aun que sea para momentos puntuales o ratitos cortos, pero cuando llegue el momento de realmente tener que usarlo, el perro ya estará acostumbrado y no supondrá ningún problema. Existen diferentes tipos de bozal, unos más apropiados que otros, dependiendo de las características de nuestra mascota, del uso que vayamos a darle y en prevención de que. Dependiendo del tipo de bozal, la efectividad para el uso que pretendamos darle, puede variar.

Puedes utilizar por ejemplo un bozal de nylon con rejilla, pueden resultar un poco más cómodos que los tradicionales ya que no son tan rígidos.

Cómo hacer que el perro relacione el bozal con algo positivo

En primer lugar con el bozal en la mano, se lo enseñamos, que lo huela, con palabras de halago y sin movimientos bruscos, aprovechamos para entregarle alguna recompensa tipo snack. en esta sesión ya basta, es preferible no forzar la situación. Lógicamente influye el carácter del perro, pero en perros sensibles, es mejor no forzar y avanzar lentamente para tener unos resultados satisfactorios.

En una nueva sesión de asociación del bozal, hacemos los mismos pasos que el primer día y posteriormente se lo dejamos en el suelo y cada vez que el perro se acerque al bozal a olerlo o cogerlo, lo reforzamos con muchas alabanzas y buenas palabras, el perro se acercara a nosotros y le entregamos un snack, con la finalidad que el perro sepa que cada vez que se acerca al bozal, obtiene un resultado agradable, dependiendo de la evolución que observemos, decidiremos si pasamos a otra fase o el próximo día seguimos con la misma, pero no olvidemos que los perros son muy listos y aprenden rápido, con pocas asociaciones, el perro sabe perfectamente que el bozal le aporta algo agradable.

Ha llegado el momento de probarlo en el hocico y debemos empezar desde el principio, con los mismos pasos y después lo cogemos con la mano, le entregamos un snack y le colocamos el bozal en el hocico, unas cuantas alabanzas y se lo quitamos, con la entrega del snack como recompensa. En otra sesión ya no es necesario empezar desde el principio, empezamos cogiendo el bozal, se lo enseñamos, le damos un snack, le colocamos el bozal, halagos, se lo quitamos y snack. Este ejercicio, lo podemos repetir varias veces en la misma sesión y terminamos.

En la próxima sesión, y previa presentación del bozal, para que el perro sepa que es lo que vamos a hacer en este preciso instante, se lo colocamos varias veces y quitamos, siguiendo las pautas indicadas y en la última se lo dejamos puesto un tiempo un poco más prolongado, sin alejarnos de él, con caricias y tranquilizándolo, en esta ocasión, cuando se lo quitemos, la cantidad de snacks debe ser superior a la de las anteriores ocasiones, como recompensa a la paciencia y resistencia que ha tenido con el bozal puesto.

En la siguientes sesiones y siguiendo los pasos de la colocación del bozal, no centramos más en la prolongación del tiempo con el bozal puesto, por supuesto, cada vez que se lo quitemos le daremos los snacks de refuerzo en relación al tiempo que ha estado con el bozal puesto.

Lo más probable es que la sesiones no tengan que durar tanto como se ha descrito, el proceso suele ser mucho más rápido y fácil para el perro, pero estas pautas son para perros poco socializados, sensibles y temerosos al bozal, por eso se ha dicho, que en caso de dudas es mucho mejor, una evolución lenta en la asociación del bozal.

Si hacemos un uso esporádico u ocasional del bozal, tenemos que acordarnos periódicamente, de realizar la última parte del ejercicio, de socialización del bozal, para que el perro no olvide, las cosas buenas que le aporta llevar el bozal puesto.

Y tú, ¿Cómo has conseguido asociar el bozal de forma positiva? ¡Déjanos tu comentario!

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2 comentarios en «Relación positiva entre el bozal y tu perro»

  1. Personalmente no me gusta el uso del bozal. Pienso que basta con una buena correa para mantenerlo lejos de lo que puede atacar si no es sociable. Que también es culpa del amo !! Un perro sano, alimentado y sociable no necesita de bozal.!!

    Responder
    • Buenos días,

      Entendemos su postura y en parte la compartimos pero hay personas cuyos perros están considerados o entran en el grupo de PPP (perros potencialmente peligrosos),las cuales por ley deben ponerle el bozal al animal cada vez que este salga a la calle.

      Y

      Responder

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