Insuficiencia renal crónica

En la actualidad los perros y los gatos viven en promedio más años que antes gracias a los avances en la medicina veterinaria y al mayor conocimiento de los dueños sobre el cuidado de las mascotas. No es extraño encontrar perros de 14 o 15 años disfrutando de un paseo con sus amos o gatos de 18 años reposando plácidamente en un cojín. Los animales añosos sufren enfermedades degenerativas propias de la tercera edad, como insuficiencia cardíaca, problemas digestivos, tumores y enfermedad crónica de los riñones, entre otras.

Síntomas de insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica tiene un comienzo gradual, con signos muy inespecíficos al principio. Se puede observar que el perro no está del todo bien; parece haber envejecido de golpe, su apetito puede ser normal o más selectivo (come solo las cosas que le gustan) y no tiene otros signos clínicos. Puede notarse un aumento en la cantidad de agua que bebe y en la orina que produce. Mucha gente cree que su mascota está “muy bien de los riñones porque orina mucho” y sin dificultades. Esta orina suele ser clara, abundante y casi sin olor. Otro signo temprano de la insuficiencia renal crónica es la opacidad del pelaje, con una pérdida exagerada de pelo fuera de las épocas normales de muda.

Los riñones son los encargados de depurar la sangre, reteniendo líquido y eliminando las sustancias tóxicas producto del metabolismo de las células. A medida que van perdiendo su capacidad para esta tarea, no logran eliminar estas sustancias de manera eficiente, entonces producen más cantidad de orina en un intento por eliminar más cantidad de tóxicos. El resultado es un aumento de la sed para compensar esta mayor pérdida de agua y un malestar por la acumulación de toxinas en el organismo.

Causas de la insuficiencia renal crónica

Las unidades básicas de funcionamiento de los riñones se llaman nefrones. Cuando los primeros nefrones empiezan a fallar, los demás se sobrecargan para compensar la pérdida. Este mecanismo compensa la función durante un tiempo, pero a la larga provoca la falla de más nefrones y el avance de la enfermedad renal. Recién cuando esta destrucción llega al 75% de ambos riñones, aparecen los signos clínicos más severos. Es por esto que es tan importante hacer chequeos de sangre periódicos en los animales añosos. Es la única manera de detectar de forma temprana este deterioro y tomar medidas para detenerlo o hacerlo más lento.

Cuando la insuficiencia renal crónica se encuentra en un estado avanzado, se observa una pérdida de apetito, vómitos, depresión marcada, pérdida de peso, úlceras en las mucosas de la boca y del intestino, diarrea. El aliento tiene un olor desagradable, similar a la orina.

Una vez que se sospecha la enfermedad crónica, se deben hacer análisis de sangre, de orina y una ecografía para confirmarla, estimar el grado y descartar la presencia de una infección urinaria o de un tumor. Así se afina lo más posible el diagnóstico para hacer el tratamiento específico si fuera posible.

Los parámetros en la sangre que miden, por así decirlo, el avance de la insuficiencia renal crónica, son la uremia y la creatinemia. Los valores normales dependen un poco del laboratorio, pero son de aproximadamente 10 a 40 mg/dl para la uremia y hasta 1,5 mg/dl para la creatinemia. En el análisis de orina se monitorea la densidad urinaria, que es mayor a 1025 en animales sanos y baja a alrededor de 1010 en los enfermos renales crónicos. También se controlan el sedimento y las proteínas eliminadas en la orina. En la sangre se evalúan el fósforo, potasio, proteínas totales y recuento de glóbulos rojos.

Tratamiento de la insuficiencia renal crónica

El tratamiento de la enfermedad renal crónica apunta a mejorar el estado general del paciente y a minimizar los síntomas, pero no se pueden recuperar los nefrones destruidos. Hay situaciones que agravan el cuadro, como una infección urinaria o una deshidratación, que se pueden mejorar rápidamente con tratamiento adecuado.

El primer paso es compensar al paciente con fluidoterapia. Si está con vómitos, hay que administrar suero endovenoso hasta que desaparezcan los síntomas y recupere el apetito. Durante este tratamiento se pueden compensar también el potasio y fósforo, que suelen estar alterados por la disfunción renal. Una vez que el animal está recuperado hay que prevenir la deshidratación; según el avance de la insuficiencia renal crónica, esto se puede lograr dejándole agua fresca a disposición en todo momento (incluso durante la noche) o puede ser necesario administrar suero subcutáneo varias veces por semana. Esto puede hacerse en la casa, sin necesidad de internación, ya que cualquier dueño puede aprender a hacerlo; lleva solo unos 15 minutos y no resulta demasiado molesto para el animal.

Otro factor importante del tratamiento es la dieta. Siempre se recomienda una dieta de buena calidad con una cantidad reducida de proteínas, fósforo y sodio. Estas proteínas deben ser de alta digestibilidad para evitar la desnutrición. El veterinario te dará las indicaciones precisas de acuerdo a la situación particular de tu mascota. Para estimular el apetito se pueden usar algunos saborizantes, entibiar la comida, dar varias porciones pequeñas durante el día, etc.

Durante el tratamiento de la insuficiencia renal crónica es necesario hacer controles de sangre periódicos. Según los resultados, el veterinario puede hacer cambios para compensar algunos electrolitos, como agregar potasio en la dieta o incorporar medicamentos que absorban el fósforo de los alimentos, que suele aumentar demasiado. También puede indicarte vitaminas B y C o algún otro nutriente que ayude a mejorar el estado general del paciente. Si la anemia es muy marcada, seguramente te indicará algo para mejorarla, como hierro, hematopoyetina o anabólicos. Hay medicamentos naturales que se suelen indicar para proteger los riñones enfermos.

En las fases tempranas de la insuficiencia renal crónica no hay mucho para hacer, salvo los cambios en la dieta y controles periódicos. Sin embargo, hay terapias alternativas que pueden aportar mejoras significativas, como la lisadoterapia o la homeopatía. Ésta última puede ser muy importante para mejorar el estado general del paciente y equilibrar su organismo, lo que puede resultar en una progresión más lenta de la enfermedad o una mejor calidad de vida.

Si quieres saber sobre la alimentación de las mascotas con esta enfermedad, lee nuestro post.

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