Hurón de pies negros

El hurón de pies negros es una especie diferente de los hurones domésticos europeos. Pertenece a la familia de los mustélidos (comadrejas); su cuerpo es alargado, muy ágil, con pelaje lustroso similar al del visón. Tiene una longitud de aproximadamente 60 cm y pesa alrededor de 1 kg. Como la mayoría de los mustélidos tienen garras muy desarrolladas, orejas pequeñas y redondeadas y glándulas de almizcle debajo de la cola. Los pies y la punta de la cola son de color marrón oscuro y tiene un característico antifaz color chocolate en los ojos y frente. Este pelaje le permite camuflarse perfectamente en las praderas donde habita, de modo que es muy difícil poder verlo si no se mueve. El hurón de pies negros es uno de los mamíferos en mayor riesgo de extinción en los Estados Unidos.

Alimentación, comportamiento y reproducción

Las poblaciones salvajes son originarias de Norte América. Son animales carnívoros y se alimentan casi exclusivamente de los perros de las praderas. Además de cazarlos, utilizan sus madrigueras para criar a sus camadas y pasar allí la mayor parte del día. Los predadores naturales de los hurones son las aves de presa, los coyotes, los tejones y los linces.

Los hurones son animales básicamente nocturnos, pero pueden desarrollar actividades durante el día, especialmente al amanecer y cuando cae la tarde. Cazan a los perros de las praderas dentro de sus madrigueras y luego “usurpan” la vivienda y se quedan allí. El cuerpo alargado y las patas cortas del hurón de pies negros le permiten moverse con comodidad en los túneles. Sus dientes están preparados para matar y desgarrar a sus presas. Tienen los sentidos del olfato, oído y vista muy desarrollados. Son también excelentes nadadores y trepadores, y suelen permanecer en ramas altas para tener una buena visión de los alrededores. Los hurones de pies negros son solitarios, salvo en el momento del apareamiento; los machos son muy territoriales y marcan los límites con el almizcle de sus glándulas anales. En caso de ser atacado, el hurón de pies negros se defiende con fiereza inusitada para un animal de su tamaño.

Hacia la primavera los hurones de pies negros se aparean y luego de aproximadamente 45 días de gestación nacen entre 4 y 5 cachorros. Estos pequeños no dejan la madriguera hasta que han cumplido las 6 semanas de vida. La madre los cuida y alimenta hasta los tres meses, aproximadamente en julio. A partir de entonces los cachorros se vuelven más solitarios hasta que a los 6 meses, para el mes de octubre, ya saben valerse por sí solos.

Historia del hurón de pies negros

Hasta principios del siglo XX existían grandes cantidades de perros de las praderas y hurones en todo el oeste de Norte América, desde Canadá hasta Méjico. Con la llegada de los primeros colonos se comenzó a matar a los perros de las praderas con venenos porque sus galerías subterráneas arruinaban las tierras para cultivo, y junto con ellos disminuyeron las poblaciones de hurones, pues ya no encontraban alimento o morían envenenados. Además algunos cazadores mataban hurones para aprovechar su piel. No solo la caza estuvo a punto de exterminarlos. También han sufrido epidemias de enfermedades introducidas junto con los colonos, como el moquillo o la plaga, que diezmaron las poblaciones originales.

En 1937 se vio el último hurón de pies negros salvaje en Canadá, y se pensó que se habían extinguido, pero en 1981 se descubrió un pequeño grupo viviendo en Wyoming, Estados Unidos. Varios de estos ejemplares fueron capturados y se inició un exitoso programa de reproducción en cautiverio, con el objetivo de poder reintroducirlo en su hábitat natural gradualmente. En 1991 se liberaron los primeros hurones en los parques nacionales de Wyoming. Lamentablemente, estos hurones nacidos en cautiverio tienen un alto grado de mortalidad; sin embargo, ya han nacido algunas camadas en las praderas, lo que indica que se han adaptado, y también ha mejorado el índice de supervivencia. Para que este plan sea efectivo es necesario reintroducir también poblaciones saludables y estables de perros de las praderas. Por otro lado es necesario hacer planes de trabajo con los granjeros vecinos para que no maten a ninguna de las poblaciones de hurón de pies negros restablecidas.

Si este esfuerzo de reintroducción y otros que se lleven a cabo tienen éxito, el futuro para los hurones de pies negros es un poco más optimista. Quizás en pocos años pueda haber colonias fuertes y estables formando parte del ecosistema de las praderas.

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