Felinos salvajes: Los pumas

El puma, o león americano, tiene una distribución en casi toda América. Se lo puede ubicar desde el sur de Canadá hasta casi llegando al extremo austral patagónico. El puma habita una extensa área, especialmente las zonas selváticas amazónicas y las boscosas y montañosas del oeste del continente americano. En muchos casos, personas inescrupulosas los adoptan como mascotas sofisticadas, pero sobre todo peligrosas y prohibidas.

Con el incremento de la población humana, su único enemigo, los hábitats de los pumas se fueron reduciendo. En casi todos los lugares que se extinguió, el hombre fue el único culpable, tanto por la matanza directa o por haber destruido el ecosistema. Acusados de diezmar sus ganados menores y mayores, son masacrados o confinados a lugares recónditos y casi inalcanzables.

Características de los pumas

Este gran felino mide casi 120 cm de largo, 65 de alzada y una cola de 60, lo que lo convierte en el mayor carnívoro de América. Sus patas delanteras se caracterizan por tener cinco dedos mientras que las traseras, sólo cuatro. Las uñas son retráctiles y las saca cuando ataca a sus presas o adopta una posición de defensa, al igual que los gatos domésticos. Tiene una cabeza diminuta en proporción a su cuerpo, los huesos craneanos son de gran fortaleza, lo que le representan una cierta seguridad en sus peleas o cacerías.

Los pumas presentan cuatro colmillos grandes y dientes incisivos más pequeños, eso les permiten asestar a sus presas los mortales golpes que los caracterizan. Una vez que tomó a su víctima por el cuello es muy difícil que pueda evadirse a semejante y mortal presión.

Su estampa majestuosa y su sigiloso andar lo coloca dentro de la categoría de «animales atractivos». Es rápido para saltar y trepar a los árboles, desde donde acecha a muchas de sus víctimas. Su musculoso cuerpo y sus características particulares lo sitúan en el podio de los campeones. No en vano se lo denomina el «Rey de los animales americanos».

Comportamiento y reproducción del puma

Los pumas marcan su territorio con orina y heces en lugares elevados, rocas o troncos. Es común ver en éstos últimos las marcas de sus garras. Son respetuosos del territorio de los otros pumas. Cuando se superponen dos territorios, prefieren evitar una confrontación, y tiene prioridad el que llegó primero. Mientras éste caza, el que llegó después espera pacientemente su turno.

El puma es un animal solitario, únicamente se relaciona con sus congéneres en la época de apareamiento. El período de cortejo dura alrededor de 20 días y es prácticamente el tiempo que está en pareja. El celo se produce en cualquier época del año. Su gestación dura entre 96 y 98 días. Pueden nacer entre dos y cuatro cachorros de 25 a 30 cm de largo.

Estos cachorros, con manchas que los identifican, nacen con los ojos cerrados que abren solo después del noveno día de vida. Esas manchas, producto del pelo manchado con dibujos irregulares, se irán perdiendo con el tiempo hasta convertirse en un color uniforme de tonos rojizos en los que están cercanos al Ecuador, pero que se van apagando a medida que se acerca su hábitat a los extremos norte y sur del continente.

Alimentación del puma

A su dieta basada en monos, venados, ñandúes, guanacos, etc., se le debe agregar algunas aves y peces que pesca en ríos y arroyos de aguas pocas profundas. Los vegetales también están incluidos en ella al igual que las lagartijas y los pájaros. La carne que consume se limita a los 3 a 4 kg diarios. No acostumbra como otros felinos a enterrar los restos de comida sino que la abandona una vez satisfecho su apetito. Esa acción, hace que muchos animales carroñeros se beneficien y se vean provistos de alimento asiduamente.

Es muy larga la lista de animales en esas condiciones que ven a los pumas como sus benefactores, por lo tanto, siguen los rastros de éstos, aunque a prudente distancia para no convertirse en sus víctimas. Una forma de hallar a un puma en la cordillera es buscar en el cielo un grupo de cóndores que lo siguen.

Como todo gato, prima en él también el menor esfuerzo. Cuando el alimento escasea en sus dominios, sale de cacería a zonas más expuestas. La proliferación de la cría de ovejas en la zona de La Patagonia (ARGENTINA), de las llamas en el Altiplano y de los vacunos en los bosques nativos deforestados y la Pampa húmeda, produjo en los pumas una nueva metodología de caza. La facilidad y el alimento abundante que le produce ese tipo de cacería, puede producir en el puma cambios radicales de sustento, uno de ellos es que se acostumbre y continúe matando al ganado.

Esa actividad causa malestar e irrita a los ganaderos que los persiguen, en algunos casos, hasta el exterminio. Para evitar estas matanzas indiscriminadas, desde hace varios años en la Patagonia se ha experimentado con un método mediante el cual se eliminan selectivamente a los pumas que se han acostumbrado a matar ganado. A las ovejas más viejas, que siempre son las más rezagadas y las presas más fáciles, se les coloca un collar con un veneno especial. Cuando el puma ataca, ingiere ese tóxico -que es de rápida absorción en el interior del animal- produciéndose la muerte en forma inmediata. Este tóxico, por su rápida degradación, no afecta la cadena alimenticia, especialmente en la primera etapa, como es la de los carroñeros.

Este método, que a primera vista parece muy cruel, es en realidad la única alternativa para asegurar la convivencia entre los pumas y los ganaderos y garantizar así la supervivencia de las poblaciones salvajes de este gran felino americano.

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