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Por qué mi perro no quiere jugar y qué debo hacer

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Si te estás preguntando por qué tu perro no quiere jugar o qué puedes hacer para ayudarle, conviene saber que no siempre hay un problema serio detrás. En muchos casos, la explicación tiene que ver con su edad, su carácter, su nivel de energía o el momento vital en el que se encuentra.

En este artículo vamos a ver las causas más habituales por las que un perro puede perder el interés por el juego y qué puedes hacer tú para motivarle y mejorar la situación.

¿Por qué mi perro no quiere jugar?

Antes de intentar cambiar nada, conviene entender qué puede estar pasando.

Cansancio, edad o nivel de energía

No todos los perros tienen la misma energía ni las mismas necesidades de juego. Un cachorro suele querer jugar casi todo el tiempo, pero un perro adulto o mayor puede preferir actividades más tranquilas.

Si tu perro duerme mucho y no juega, puede ser simplemente porque ya ha gastado su energía durante el día o porque su ritmo es más pausado.

Un perro que sale a pasear con frecuencia, explora, olfatea y se mueve lo suficiente puede no sentir la necesidad de jugar en casa.

Falta de estímulo o juegos que no le interesan

A veces el problema no es que el perro no quiera jugar, sino que no le motiva el tipo de juego que le ofrecemos.

No todos disfrutan persiguiendo una pelota o mordiendo un juguete. Algunos prefieren juegos de olfato, otros interacciones más calmadas o simplemente explorar su entorno.

👉Por ejemplo: aquí te dejamos un post para que sepas cómo debe ser el juego y los tipos de juguetes adecuados para perros mayores.

Estrés, miedo o inseguridad

Cambios en casa, ruidos, nuevas rutinas o situaciones que le generan inseguridad pueden hacer que el perro esté más apagado y evite el juego.

En estos casos, forzarle a jugar no ayuda. Lo más importante es que recupere la calma y se sienta seguro. Si crees que este puede ser el motivo, te puede ayudar leer este artículo sobre cómo tranquilizar a un perro con miedo o inseguridad.

Problemas de salud

Cuando un perro deja de jugar de forma repentina, sobre todo si antes era activo, conviene observarlo con atención.

Molestias en las articulaciones, dolor muscular o un malestar general pueden hacer que evite el juego sin que sepamos exactamente por qué. Aquí lo más recomendable es consultar con un veterinario para descartar cualquier problema físico.

Qué hacer si mi perro no quiere jugar

Qué hacer si mi perro no quiere jugar

Una vez entendidas las posibles causas, toca centrarse en lo más importante: qué puedes hacer tú para ayudarle, siempre respetando su ritmo y su forma de ser.

Adapta el juego a su personalidad

Cada perro es distinto, por eso conviene observar cómo se comporta y qué tipo de estímulos le resultan más atractivos. Hay perros a los que les encanta olfatear, otros prefieren actividades tranquilas y algunos se animan más con movimientos suaves o juegos cortos.

Propuestas sencillas como buscar premios, usar alfombras olfativas o esconder comida por casa pueden ser igual de estimulantes que lanzar una pelota.


Cambia horarios y contextos

Si intentas jugar cuando está cansado o relajado, es normal que no muestre interés. A veces funciona mejor probar después del paseo, por la mañana o cuando lo notes más activo.

El lugar también influye. Algunos perros se sueltan más al aire libre y otros se sienten más cómodos jugando en casa, en un entorno tranquilo y conocido. ¡Por cierto! No te pierdas estas ideas de juegos al aire libro para disfrutar con tu perro.

Refuerza el juego de forma positiva

Si tu perro muestra el más mínimo interés, acompáñalo con palabras suaves, caricias o algún premio.
La idea es que el juego se asocie a algo agradable, no a una obligación.


Respeta sus tiempos

No todos los perros quieren jugar todos los días ni durante largos ratos. En muchos casos, unos pocos minutos de interacción son suficientes para cubrir su necesidad social y emocional.

Introduce pequeñas novedades

Probar un juguete nuevo, variar la dinámica del juego o cambiar el recorrido del paseo puede despertar su curiosidad y animarlo a interactuar más.

En Tiendanimal encontrarás una gran variedad de juguetes para perros, pensados para distintas edades, niveles de energía y tipos de juego. ¡Descúbrelos todos!


Si quieres ir un paso más allá, te recomendamos leer la guía completa de enriquecimiento ambiental para perros, donde encontrarás ideas para mantenerlo activo y equilibrado sin forzar el juego.

Mi perro no juega con juguetes: ¿es normal?

Hay perros que no juegan con juguetes porque nunca aprendieron a usarlos, porque no les resultan interesantes o porque prefieren otro tipo de estímulos.

Algunos consejos:

  • Prueba juguetes de diferentes materiales y tamaños.
  • Introduce el juguete de forma gradual, sin lanzarlo de golpe.
  • Usa el juguete como parte de un juego contigo, no lo dejes solo en el suelo esperando que juegue.

Mi perro no juega con otros perros

No todos los perros son sociables ni disfrutan del juego con otros. Si tu perro no juega con otros perros, puede deberse a su carácter, a una socialización limitada de cachorro o a experiencias negativas previas.

Mientras se relacione de forma tranquila y no muestre miedo, no es obligatorio que juegue con otros perros. La socialización no siempre implica juego activo.

Mi perro duerme mucho y no juega

Dormir muchas horas es normal en los perros, especialmente en adultos y seniors.
Si tu perro duerme mucho y no juega, observa si:

  • Come con normalidad.
  • Responde a estímulos.
  • Sale con ganas a pasear.

Si todo eso está bien, probablemente sea su ritmo natural. Si notas apatía generalizada, conviene consultar.

Mi perro no juega conmigo

Esta es una de las preocupaciones más habituales. Cuando un perro no juega con su tutor, muchas veces no es falta de vínculo, sino diferencias en la forma de interactuar.

Algunos perros se sienten más cómodos con caricias tranquilas, paseos o simplemente estando cerca. El vínculo no se mide solo por el juego.

Prueba a:

  • Bajar la intensidad
  • Seguir su iniciativa
  • Compartir momentos tranquilos sin expectativas

¿Cuándo preocuparse si mi perro no quiere jugar?

Conviene prestar atención si:

  • El cambio es brusco.
  • Hay apatía general.
  • Evita moverse o parece dolorido.
  • Cambia su comportamiento habitual.

En esos casos, descartar un problema de salud es siempre la mejor opción, asi que te recomendamos que acudas a tu veterinario lo antes posible.

Conclusión

Que tu perro no quiera jugar no siempre es una señal de que algo vaya mal. Muchas veces tiene que ver con su edad, su nivel de energía, su carácter o simplemente con el momento que está viviendo.

Más que insistir, conviene observar, probar pequeñas variaciones y adaptar el juego a lo que realmente le motiva. A veces, unos minutos de interacción tranquila o un cambio sencillo en la rutina son suficientes para volver a despertar su interés.

Y si tienes dudas o notas cambios importantes en su comportamiento, consultar con un profesional siempre es la mejor opción para cuidar de su bienestar.

Si te interesa seguir aprendiendo, en nuestro blog encontrarás más artículos interesantes sobre el juego en perros:

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