CONCIENCIA ANIMAL 3 PATAS Ciudad Real
Puedo viajar a otras provincias para adopción
Sexo
Hembra
Tamaño
S/P
Mi cumple es
22/11/2024
Raza
BOMBAY
Provincia
Ciudad Real
Puedo viajar para adopción
Sí
Vacunado
Sí
Desparasitado
Sí
Sano
Sí
Esterilizado
Sí
Identificado
Sí
Microchip
Sí
Pasaporte
Sí
Tasa de adopción
A consultar con la protectora
La tasa de adopción es un concepto que cobran las protectoras para cubrir parte de los gastos (sanitarios y alimenticios entre otros) que ha generado el animal desde que lo rescató la protectora, recuerda que la mayoría de los animales vienen de vivir situaciones muy difíciles.
Salem tiene, probablemente, la historia más triste que conocemos. Apareció con un collar puesto, abandonado en medio de la nada, entre varias colonias felinas. Cuando un gato acostumbrado a vivir en un hogar aparece así, con collar y completamente desubicado, la realidad suele ser una sola: alguien decidió deshacerse de él. En aquel momento nuestras puertas estaban prácticamente cerradas. No teníamos dinero, ni espacio, ni manos suficientes para hacernos cargo de otro gato. Con muchísimo dolor tuvimos que dejarlo allí. Pero las alimentadoras de las colonias no podían seguir viendo cómo, día tras día, Salem se apagaba. Cada vez estaba más delgado, más triste y en peor estado. Así que decidieron rescatarlo y asumir los gastos de su estabilización hasta que consiguió recuperarse. Salem no estaba esterilizado. Quien lo abandonó no solo decidió dejarlo a su suerte, también decidió que ni siquiera merecía ese cuidado básico. Hoy podemos decir algo que nos llena de alegría: Salem está sano. Es negativo a inmunodeficiencia y leucemia felina, y cuando estuvo completamente recuperado pudo venir al refugio. Pero las heridas más profundas no estaban en su cuerpo. Al principio no se dejaba acariciar. Nos gruñía. Alguna vez incluso respondió con un zarpazo. No era agresividad: era miedo. Era la desconfianza de un gato al que le rompieron el corazón las mismas personas en las que había aprendido a confiar. Poco a poco está cambiando. Cada caricia que acepta es una pequeña victoria. Todavía le da miedo el cepillo, pero cada día se deja mimar un poquito más. Está aprendiendo, despacio, que no todos los humanos abandonan. Con otros gatos aún se muestra inseguro y les gruñe, por eso creemos que sería mucho más feliz como hijo único, en un hogar donde pueda sentirse seguro y seguir recuperando la confianza que un día le arrebataron. Salem no necesita compasión. Necesita una oportunidad. Una familia que le demuestre que esta vez será para siempre
Perros
Sí
Gatos
Sí
Niños
Sí
Salem tiene, probablemente, la historia más triste que conocemos. Apareció con un collar puesto, abandonado en medio de la nada, entre varias colonias felinas. Cuando un gato acostumbrado a vivir en un hogar aparece así, con collar y completamente desubicado, la realidad suele ser una sola: alguien decidió deshacerse de él. En aquel momento nuestras puertas estaban prácticamente cerradas. No teníamos dinero, ni espacio, ni manos suficientes para hacernos cargo de otro gato. Con muchísimo dolor tuvimos que dejarlo allí. Pero las alimentadoras de las colonias no podían seguir viendo cómo, día tras día, Salem se apagaba. Cada vez estaba más delgado, más triste y en peor estado. Así que decidieron rescatarlo y asumir los gastos de su estabilización hasta que consiguió recuperarse. Salem no estaba esterilizado. Quien lo abandonó no solo decidió dejarlo a su suerte, también decidió que ni siquiera merecía ese cuidado básico. Hoy podemos decir algo que nos llena de alegría: Salem está sano. Es negativo a inmunodeficiencia y leucemia felina, y cuando estuvo completamente recuperado pudo venir al refugio. Pero las heridas más profundas no estaban en su cuerpo. Al principio no se dejaba acariciar. Nos gruñía. Alguna vez incluso respondió con un zarpazo. No era agresividad: era miedo. Era la desconfianza de un gato al que le rompieron el corazón las mismas personas en las que había aprendido a confiar. Poco a poco está cambiando. Cada caricia que acepta es una pequeña victoria. Todavía le da miedo el cepillo, pero cada día se deja mimar un poquito más. Está aprendiendo, despacio, que no todos los humanos abandonan. Con otros gatos aún se muestra inseguro y les gruñe, por eso creemos que sería mucho más feliz como hijo único, en un hogar donde pueda sentirse seguro y seguir recuperando la confianza que un día le arrebataron. Salem no necesita compasión. Necesita una oportunidad. Una familia que le demuestre que esta vez será para siempre